Bosco de Lobos

Bosco de lobos¿Cuándo echará raíces? Cuando mate al oso que lleva dentro, reflexión salida del plasma, consensuada en la Pasión que el grupo En Compañía de Lobos ha puesto en uno de los restaurantes dónde la Leyenda cuenta que son seres mágicos.  Sigue leyendo

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Warehouse Madrid

Warehouse MadridSubidos en un tiovivo, nuestra mirada vuela en círculos imitando un secreto que nos confiesa la memoria, esa escena de Winona Ryder al ver caer la nieve en la película Eduardo Manostijeras. Sigue leyendo

El Jardín secreto de Salvador Bachiller

El Jardín secreto de Salvador BachillerAnd I will try to fix you, una percepción que tuve cuando entré en El Jardín secreto de Salvador Bachiller, un espacio que aglutinaba un do mayor de sensaciones. Sin la bilirrubina nunca hubiéramos subido más el volumen. El secreto de esta terraza de Madrid está en que no se puede contar, hay que verla. Sigue leyendo

Gymage

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Para empezar, la luz que desde su ventana tiene Gymage, un lugar lleno de promesas para hacerle a Madrid. Juega con lo suyo, lo moderno de la decoración, y lo ajeno, varias cúpulas que llevan una vida viviendo a espaldas de lo real, de Gran Vía. Situada en la plaza de la Luna, la terraza Gymage supone el broche a la reforma de los cines Luna, un día proyección de ideas, otro, imagen de lo privado que en Amsterdam tiene tintes rojos.

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La Antoñita

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Cuando entramos por la puerta de la antigua jabonería de la calle Cava Baja, giramos el cuello arriba y abajo para tirar de la cuerda que alarga nuestra sonrisa de manera horizontal jugando con trazos verticales de la decoración del local. Sigue leyendo

El Imperfecto

imperfecto4Plaza pequeña, en la que cobijarse bajo los viejos muros que la sustentan, con cuatro amigos, y muchas maneras de reir. El imperfecto te da la posibilidad de esconderte de Madrid, pero en la Plaza Matute nº2, uno de  esos recovecos que parecen imperecederos en el tiempo.

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Café del Jardín

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El sonido del claxon precisa la velocidad con la que se mueven las manecillas del reloj en Madrid. Paseando por la calle San Mateo, en la esquina sin luz nos dimos cuenta de que había un lugar en el que el conejo blanco descansaba. Se trata del Café del Jardín, que continúa con la sucesión de notas para no desentonar en la estética del museo del Romanticismo. Sigue leyendo