La Mantequería

salonSiguiendo con la moda de alejarse cada vez más del concepto restaurante e intentado hacer de ello el salón de una casa, un sitio en el que uno olvida el tiempo y disfruta con los ojos y el paladar, tarera una canción mientras el sabor de la copa recorre sus venas a la misma velocidad que los americanos aprietan el gatillo, La Mantequería es uno de los mejores sitios para pasar la noche del sábado. Sigue leyendo

Estocolmo

El nombre del garito para nada nos hace imaginar lo que vamos a probar. Una pequeña puerta, más bien un cuchitril, pero que le han sabido sacar su encanto, y pasillo donde lo largo y lo estrecho compiten por hacerse notar, sirven los mejores perritos calientes de Madrid. En la zona de Malasaña, conocidos por los tertulios del barrio, desconocido por el resto de madrileños. Nosotros mismos hemos pasado delante muchas veces y jamás fuimos conscientes de la calidad del perrito que ahi ofrecían. Sigue leyendo

Bodega La Ardosa

LA-ARDOSAEs de las pocas islas que quedan en Madrid, una vista al pasado, y en donde los que pasan por delante nunca se detienen a la primera. Pero al echar la vista atrás, es cuando algo te empuja a dar media vuelta. Porque esta taberna forma parte de la luz  de Madrid. Sigue leyendo

The Wall

Es una manera diferente de tener un local, ofrecer una variedad de actividades dentro de unas paredes, y sobre todo enseñar a los clientes que alrededor de una copa, una merienda, etc, existe una enorme cantidad de cosas con las que distraer la vista. Este local aterrizó en Corrredera Baja de San Pablo, 47 como un local pensado para el día, donde se podía leer libros, charlar sobre un café mientras bañas uno de sus muchos muffins o incluso jugar a la consola ochentera que hay nada más entrar. A medida que Corredera se convertía en una cascada de gente con ganas de salir, The Wall se convirtió en una parada obligada de los parroquianos de siempre y foráneos, que se acercan hasta Malasaña por la noche.

The Wall se une a la aventura de locales que quieren dar un paso más allá del simple comercio, convirtiendo todo lo que rodea al cliente en un espacio multicultural, donde se ofrecen diseños de ropa, un fotomatón para inmortalizar el momento, comics y una decoración que hace que en el momento en el que cruzas la puerta regreses al pasado. Una vieja máquina de poner CD es la única que consigue que el oído le de un respiro a los ojos cautivados por The Wall. Y su gran secreto, el tequila, no tiene misterio, pero ellos tienen el mejor, un trampolín para empezar la noche.

Bagatella

Muchas veces buscamos locales en Madrid que inviten a la fiesta, a salir, sonreír y conseguir crear un baile en el que la música es la única compañera, otras muchas ese restaurante que suponga una nueva oportunidad a los ojos por su originalidad y esta vez ofrecemos en el blog un escondite que invita al suspiro. Se trata de Bagatella, un pequeño local en la calle Pelayo en donde la idea principal es la comodidad del cliente, hacerle sentir agusto. La decoración hace que cada pareja que entre o grupo de amigos tenga un escenario distinto alrededor de su mesa, con un juego de telas y concepto arquitectónico que ya sólo eso merece la pena. La carta es pequeña, con platos cuidados, tradicionales pero con ese punto de modernidad que ofrece este nuevo local. La calidad con la que los dueños atienden a sus comensales consigue trasladar a estos a una atmósfera de conversación pausada, y alguna vergüenza. 

La carta no es amplia ya que lo que persiguen es la calidad de la materia prima para provocar la explosión de sabores en el cliente, que todavía anda aturdido por la calidad del local. Es el sitio perfecto para iniciar una noche distinta, en la que el disfrute del minutero contrasta con el deseo de parar los relojes para disfrutar de la compañía, siempre cenando en una buena mesa en Bagatella. También es perfecto para esas cenas de amigos en las que mirar para atrás en busca del recuerdo que nos saque la sonrisa es la mejor oportunidad de ser feliz.