Madrideat

MadreatEntre el laberinto de emes que la abrazan, la ciudad de Madrid compartía mantel con la estatua del Ángel caído y la incesante necesidad de seguir soñando, a pesar de que se siguen escribiendo montañas de todos los que se han perdido.

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El Huerto de Lucas

El Huerto de LucasEn su voz no había trampa, y los ojos todavía no habían adquirido la valentía suficiente para mentirnos. Delante, luz cañón sobre una coreografía de mesas alineadas y que parecían esperar la llegada de alguna nave espacial reposando debajo de dónde aclara.

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Murillo Café

Murillo CaféEl eco de aquel saxo sonaba distinto en Otoño, y las piernas cruzadas de las mesas alineadas trazaban una imitación del escenario que tenían enfrente. De azul marítimo fuera, pisamos lo hidráulico mientras nos da la bienvenida un teclado de máquina de escribir dónde sentarse a tomar algo junto a la barra. Sigue leyendo

Le Café Bistrot

Le Café BistrótPor Jota, sólo los fanáticos de las Stan Smith no necesitan leer más, para el resto de las escuchas, vocalista de Los Planetas. La Bien Querida no sabe como se atreve, duda que también reposa sobre las yemas de nuestros dedos al escribir sobre el Café Bistrot. Sigue leyendo

Cabaña Marconi

Cabaña MarconiPor desgracia, esa felicidad sólo se suele dar al principio, porque enseguida hace su aparición el peor enemigo de quienes tienen que atravesar el desierto de Soledad: el Aburrimiento. -La vaca que no tiene cabeza, todas las cosas aplaza-.  Sigue leyendo

Martinete

MartineteSu latido está en la barra, triunfa de puertas para dentro, y se presenta desde un silbido rojo en el centro de la Plaza Marqués de Salamanca. Martinete es un verso de París en el centro de Madrid, fiel a su tendencia francesa, el desfile de su decoración sigue cánones sencillos que, curiosamente, son el atractivo de su local. Sigue leyendo

La Mantequería

salonSiguiendo con la moda de alejarse cada vez más del concepto restaurante e intentado hacer de ello el salón de una casa, un sitio en el que uno olvida el tiempo y disfruta con los ojos y el paladar, tarera una canción mientras el sabor de la copa recorre sus venas a la misma velocidad que los americanos aprietan el gatillo, La Mantequería es uno de los mejores sitios para pasar la noche del sábado. Sigue leyendo